Islas
Tenerife desde La Gomera
El blog de Beatriz Fariña
El que no inventa no vive. Ana María Matute (premio Cervantes).
Mostrando entradas con la etiqueta típicos tópicos veraniegos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta típicos tópicos veraniegos. Mostrar todas las entradas
lunes, 16 de agosto de 2010
El canalillo
El canalillo como expresión suprema del escote, surge en todo su esplendor con la canícula. Los calores del verano son dados a reducir el tamaño de la vestimenta, con especial incidencia en las mamíferas humanas. Los varones, como mucho, muestran sus extremidades inferiores, ahora mayoritariamente depiladas, o en algunos casos excepcionales la ranura de la hucha. Pero sigamos con las mamíferas, muchas afortunadas (entre las que no me encuentro) avanzan en su escote y gratifican a todo el que quiera mirar con ese original canal que se dibuja al colocar sus mamas dentro de ese artefacto conocido como sujetador o sostén. Como muestra todo un clasicazo cinematográfico: Sofía Loren, reina indiscutible de los escotes y todos sus derivados, como complemento el pectoral de Mr. Kutcher, nada clásico pero un bombón.
domingo, 1 de agosto de 2010
el cursillo de natación
Creado para deleite y disfrute de los padres y tortura de los niños, el cursillo de natación existe desde hace muchos años, tantos como tenga la piscina donde se da, claro. Yo no fui a cursillo, ignoro si ya había piscina cuando yo aprendí. Yo tuve que enfrentarme con el mar y las potentes olas del Atlántico. Mi padre, que realmente no sabía nadar y nunca iba más allá de donde sus pies tocaban el fondo, fue el que me enseñó. Nos enseñó a todos excepto a los dos mas jóvenes que sí pasaron por la piscina. En mi caso consistía en que te ponían la mano bajo la barriguita y tú pataleabas hasta que un día la mano desaparecía y entre buches de agua salada te ibas manteniendo, luego pasé a usar aletas y con eso ya era la reina de los mares, hasta que al final ya pierdes el miedo y te tiras incluso donde no haces pie, a todas estas te pones en los 12 o 13 años. Los que fueron al cursillo en mi familia lo hicieron jovencitos, el más chico, David comenzó con cinco años, recuerdo que el resto de hermanos éramos, por turnos, los que lo llevábamos al “matadero”, porque para él era tal cual la situación. ¡ Mira que pataleaba ese chiquillo ¡. Recuerdo que una vez se le escapó a uno de mis hermanos y se escaqueó por ese día de sus obligaciones natatorias. Pero bueno, con el tiempo le fue gustando y aprendió, o aprendió y después le fue gustando.
Luego me tocó a mí y al colega apechugar con nuestra parte de progenitor sádico y llevamos a nuestra hija a aprender a nadar. Salió al tío David la muchacha, también pataleaba y eso que la llevábamos junto con un amiguito algo más resignado, en general la situación se complicaba cuando el resignado se pasaba al bando de la niña y ambos la armaban. Pero nada, nosotros lo teníamos claro, con lágrimas y haciendo “de tripas corazón” los arrastrábamos hasta la piscina donde en poco rato se sorbían los mocos y le echaban miniovarios y minihuevos y se tiraban a la piscina.
Qué duro es aprender, verdad ¡.
Luego me tocó a mí y al colega apechugar con nuestra parte de progenitor sádico y llevamos a nuestra hija a aprender a nadar. Salió al tío David la muchacha, también pataleaba y eso que la llevábamos junto con un amiguito algo más resignado, en general la situación se complicaba cuando el resignado se pasaba al bando de la niña y ambos la armaban. Pero nada, nosotros lo teníamos claro, con lágrimas y haciendo “de tripas corazón” los arrastrábamos hasta la piscina donde en poco rato se sorbían los mocos y le echaban miniovarios y minihuevos y se tiraban a la piscina.
Qué duro es aprender, verdad ¡.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

